martes, 23 de septiembre de 2008

El retorno de Estólido

Es mediodía!...pues no pretendería que los cogiera y cargara con ellos con este calor solo para que usted pudiera verlos, tenga compasión de este pobre enano, señor Arnoldo, se lo ruego. Además cuando los encontré ya llevaban un buen rato justo donde pegan los dos soles, las llantas y los correajes, o mejor dicho lo que quedaba de ellos, ardían. Y estaban calcinados por el incendio, con lo que ensucia eso. Mis manos son delicados instrumentos de precisión que deben ser mimados, y las necesito para...bueno, para lo que se usan las manos, vaya. Si no confía en mi criterio allí estarán aún, para qué coño los iba a querer nadie. Lo que le digo es que antes buscábamos a un hombre extraño y un carro grande, y ya era bastante difícil. Pues bien, ahora ya no hay carro grande, y buscar a un extraño en Jonid en estos días es como buscar una escama verde en el cubil de un dragón de tres colas...

No señor Arnoldo, ya le he dicho que ni rastro de Ainara, y le aseguro que no ha quedado ciudadano alguno que no haya sido sometido a un exhaustivo interrogatorio por mi parte...¿cómo? - pregunta ofendido Estólido, luchando entre su enfado y el respeto que le infunde un representante de los dioses - pues por supuesto que huelo a jugo de cerdo! - declara muy serio -, es lo menos malo que sirven por ahí, o eso dicen. Realmente no tengo idea de su sabor, pero lo que sí puedo asegurarle es que deja una sensación más progresiva y suave que el sin embargo más afamado Vino de Hielo al día siguiente de su ingestión... ¿Y dónde cree usted que se pueden ir a preguntar las cosas sino en los bares y tabernas, de los que esta ciudad está, gracias sean dadas a Yurgain, tan bien provista? No querrá que vaya llamando puerta por puerta como un vulgar corredor de seguros de ganado, pues hasta ahí podíamos llegar.

Mire, no se equivoque usted, aunque cumpliendo ahora misiones de otra índole, para las que no hace falta decir que estoy sobradamente capacitado gracias a mi preclara inteligencia y un natural "don de gentes", me veo en la obligación de recordarle que yo soy sobre todo un artista. Un practicante destacado de mi especialidad, si lo prefiere, admirado y respetado dentro de mi profesión, y aquí se especifica bien a las claras - anuncia de memoria esgrimiendo un cilindro de piel que parece contener un pergamino cuidadosamente enrollado - que mi función primordial en este grupo es ofrecer "cobertura parcial o total al grupo en caso de altercado con otra criatura o grupo de criaturas, garantizando parcial o totalmente la integridad del mismo debido a la acción o inacción del abajo firmante según las circunstancias concretas especificadas en el párrafo dos, apartado a, del presente contrato, siempre teniendo en consideración la premisa de que la casuística es, o puede llegar a ser, infinita".

Así que menos cháchara y a tomar decisiones, impartir órdenes, etc., que es lo de usted...y si no le importa esperarse un poco a que baje el calor yo me voy a reflexionar a la tienda sobre unas cuestiones profundas...eh..., relacionadas con la búsqueda que nos ocupa, por supuesto... y de paso a echarme una siesta que parece que me empieza a doler la cabeza, por el...eh... es por el esfuerzo intelectual, ¿sabe?.

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