jueves, 9 de octubre de 2008

Ratas y mapas

Moverse por estas tuberías resultaba más incomodo de lo que había pensado, el reguero de agua en la base de la cañería hacia insoportable el andar, el "chof-chop" que acompañaba a cada zancada era hasta desagradable, sobre todo si pensabas en que lo que pisabas, no era otra cosa que mierda en su más pura definición, y eso que pisar blando era lo mejor que te podía pasar, porque pisar algo duro podía provocar un desagradable sobresalto, tener que agacharse a verificar que es lo que pisabas o un resbalón con la consabida caída... mejor no pensar en ello... Otra cosa que era mejor no pensar, era el tamaño que parecían haber adquirido algunos bichos en estos lares, recordaba las grullas que había visto en los marjales, algunas de ellas tenían el tamaño de un hombre, y los rastros de los roedores que ahora veía, eran cuando menos sorprendentemente grandes, y eso que apenas habían empezado a penetrar en esta oscura cloaca, en cualquier otro lugar no se habría preocupado por ellas, pero algo le hacía pensar que estos roedores se iban a ir haciendo más grandes según se introdujeran en aquella cloaca. Si no fuera porque Arnoldo les alentaba para recuperar la dichosa ollita, Rotunda no se lo habría pensado dos veces, saldría de aquel agujero y que la ciudad se arreglara con su araña y sus ratas, seguramente sería una lucha más igualada que la que ella se temía que se iban a encontrar... a pesar de todo, Rotunda continuaba con ese sentimiento de que era capaz de todo, y más aun si estaba acompañada de su grupo de compañeros, los de siempre y los nuevos, que aunque se les veía un poco acongojados, parecían que continuaban hechizados, había percibido como uno de los nuevos, Boronio, el porta antorchas había adelantado a Horacio para poder tener mejor visión de su hermoso trasero, a pesar de que la posición que ocupaba ahora era más expuesta que detrás de él, y eso que ahora no se molestaba en moverlo provocativamente...

Horacio y Rotunda coincidían al pensar que parecía fácil orientarse, hasta el momento al menos, daba la sensación de que los túneles eran paralelos, en principio rectos hasta el túnel grande y caudaloso de aguas fecales. Después de discutir varias descabelladas opiniones, como la idea de que podría ser la guarida de un gusano gigante, llegaron a la conclusión de que el túnel barrido y limpio parecía ser la “casa” o refugio del jefe de alcantarilleros, aunque parece que no estaba en casa…
Todas estas impresiones las discutían Horacio y Rotunda cada vez que se reunían para dibujar el mapa, Rot indicaba a Horacio sus apreciaciones y esté dibujaba y tomaba notas, escuchaba lo que los compañeros le comentaban y volvía a tomar notas. “Desde luego este va a ser el mejor mapa de las alcantarillas que pueda tener esta ciudad…” pensaba Rotunda cada vez que veía a Horacio escuchar las opiniones de quienes quisiera participar…

Cuando por fin volvieron al exterior, y después de contrastar las observaciones con Horacio y dibujar el mapa, Rotunda se dedico a limpiar a Lobo, parecía como si de repente hubieran engordado hasta límites insospechados, la mierda se le pegaba al pelo y hacia que su movilidad fuera reducida y patosa, por ello Rotunda le indico que esperase fuera de la cloaca con Abdel la salida del grupo al exterior.

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