domingo, 19 de octubre de 2008

Enanos enanos

Tal y como el tembloroso líder del grupo sospechaba, el túnel retrocedía desde la última encrucijada de nuevo hacia la salida, en lo que ahora reconocían como la alcantarilla centro izquierda. Una vez alli, la de nuevo atascada reja dejaba pasar la luz sedante de las lunas, pero,

alli no había nadie, ni nada.

tras chistar un poco primero y forcejear un poco después, alarmados, salieron a un camino deierto...

¡Un momento, Señor lucrecio, saque todas sus armas, haga ruido, pisotée bién alrededor!
¡los demás esperen! Señora Rotunda, ¿sería tan amable de examinar el terreno con atención, por si puede decirnos algo interesante?

Rot dedujo que alli había huellas de Abdel, de Lobo, de las mulas... en fin de lo que había antes, nada más.

Al cabo de un rato estaban reunidos, La Nueva Compañía Aventurera al completo, en el borde de la explanada.
Era el primer sitio donde se les ocurrió mirar, y ahora estaban comentando la jugada.
Bron había llegado hasta las murallas en su huída, pero se habían encontrado al fin tras una pequeña búsqueda por ambas partes.

Por si acaso, Abdel, Bron, Lobo y las mulas permanecerían en la relativa protección de la explanada, junto a las murallas, y los demás volverían al tajo.

Abdel había preguntado por su nota, pero Arnoldo no había encontrado ninguna...

Ahora, estaban en la encrucijada que habían encontrado la primera, primera, primera vez que entraron en las alcantarillas, y Arnoldo dió orden de adentrarse por fin hacia el interior.

Antes de eso, y siguiendo el casi insoportable proceder metódico del jefe, habían retomado la exploración justo donde la dejaran: entrando por el túnel centro izquierda, avenzar hasta la encrucijada, alli, torcer a la izquierda por el tunelito estrecho y ver si, como todos pensaban, llegaba hasta el cuarto túnel del alcantarillado, el de la izquierda del todo, que habían llamado apestoso por motivos obvios.
Y asi era. Una encrucijada en T. El supuesto cuarto túnel.
Alli se encontraban las paredes peor cuidadas y verdaderamente venían de su interior miasmas corruptas (¿quién, en el nombre de Grundo, cagaría alli?). Vieron, retrocediendo hasta la salida de este cuarto túnel, que efectivamente llegaba hasta la salida, y por fin Rotunda pudo tener un primer esbozo con información clara, aunque de momento escasa.
Cuatro túneles de entrada, de momento paralelos y rectos, con un túnel menor transversal que los comunicaba a todos.

Y ahora estaban de nuevo en el túnel de la derecha, siguiendo los ordenados montoncitos de mie...
¡chist!
Ainara había apretado el hombro de Rotunda, y todos en sus mentes pudieron sentir la alarma de Ainara...

Después de caminar un rato rectos en la oscuridad, había de nuevo un túnel secundario que salía hacia la izquierda

Y algo se acercaba por ese túnel

¡Silencio, luces fuera, retroceded un poco!
¡Chsssssst!

...
...
...

Una tenue luz azul surge por el túnel, iluminando una figura extraña y chaparra.
Capacete de cuero y metal.
Turbante, o embozo similar, sobre las facciones de rasgos marcados, cejas peludas y salientes. Nariz respetable y ojos claros.
Mochilón tan grande como él, botitas pequeñas de cuero con refuerzos de hierro.
Vestiduras de cuero de viaje reforzadas con metal.
Ballesta y maza.
Un Enano.
Un Enano enano.
Diminuta figura, que tras echar un vistazo a ambos lados del túnel, y sin encontrar nada alarmante, hace una seña y...
... todo el túnel lleno de enanos.
Enanos enanos.

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