jueves, 23 de octubre de 2008

El Signo Universal

El viento agita la llama de las lámparas. Detras de los cuerpos de sus compañeros Arnoldo llega a ver la tropa de enanitos como una masa de cuerpos en formación. En menos de un segmento ya está silbando en lenguaje de batalla la señal de "atentos". ¡Ay, que sofocones! Llega a ver cómo Lucrecio y rotunda echan mano del armamento, sin desenfundar del todo. Horacio se encuentra tranquilo, concentrado, Ainara ¿quién sabe? Estólido Avieso murmulla para si, rebusca en sus bolsillos, sin duda un componente para sus conjuros, Boronio sujeta la lámpara un poco demasiado cerca, y es rechazado con un ¡fu!. Pasan otros dos segmentos. Los enanitos se han quedado de piedra, pero todo hace pensar que no son enanitos de jardín, o que no lo serán durante mucho tiempo. Hay que pensar rápido. Con un suspiro, retemblandole las carnes (y con un palomino en los calzones), Arnoldo silba "dejadme sitio" y deja que se le vea. Con los demás contra las paredes del pasadizo, alza la mano para hacer el gesto universal de la paz... que también es el de Nudor.

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