viernes, 11 de julio de 2008

Hablemos de todo un poco...

Hablemos de todo un poco, pues es la hora de situar La Posada en un entorno más amplio.
Fronteriza, como ya se ha dicho, pertenece al que fuera antaño extenso y poderoso imperio. Hoy en día, la un día céntrica posada se encuentra casi en la frontera. Al norte el poderoso río de la Grulla Infinita, corre de oeste a este, buscando el mar entre montañas ciclópeas. Al oeste, tras una extensa curva del río, se extiende el desierto esteposo y accidentado, de donde nadie vuelve, pues está habitado por criaturas malvadas, permanentemente hostiles y amigas de echar mano a las cuerdas del arco a la sola vista de extranjeros. Al norte y al este, extensas poblaciones y países no humanos, casi siempre hostiles, como los orcos y los gnomos, o poblaciones sin rey ni ley conocida. El gran río constituye la frontera ante las hordas inmisericordes.
Takitia, el Grande, el Reino del orden y la sabiduría, se extiende al sur, protegido por altas montañas. En sus valles altos, las fortalezas vigilan la llegada de enemigos por los pasos. Su orilla del río está patrullada por el ejército, en una carretera, única, jalonada por fortalezas. Lugar ancestral de cultura y honor, protege su legado en sus universidades y monasterios, tras los muros de sus castillos y las espadas de sus paladines. Pero como la vida sigue, hay de todo. Por pura necesidad se comercia con caballos con los orcos del norte, a cambio de una siempre insegura promesa de no agresión. Se exportan productos naturales, sobre todo madera y caza, y últimamente ha crecido el turismo de naturaleza y salud, en sus solitarios monasterios, con sus famosas aguas termales y sus productos de herboristería. Igualmente, muchos príncipes de lejanos reinos y grandes caballeros bebieron de las aguas de las enseñanzas de sus monjes y paladines. Pasando las montañas, se llega al valle escondido donde aún resiste la Majestuosa Tikal, capital y joya del Imperio (restos del imperio). Situada en la unión de dos caudalosos ríos de montaña, que vienen desde el noroeste y el noreste, que constituyen la frontera por el sur, mira hacia el único paso conocido hacia el Meridión, la Gran Madre. Asi pues llegamos a la última referencia espacial: por el sur se acerca imparable el ascenso de los fanáticos Hijos del Dragón. Contenidos con gran sacrificio, siempre son una hambrienta amenaza, y atacan con sus ejércitos o sus conspiraciones.
La Posada se encuentra en el norte de este Reino, Reino que sobrevive en un mundo de barbarie y fanatismo, testigo y valedor de un orden y armonía pasados de moda. Poderoso, casi inexpugnable en su último santuario, la nostalgia de los días del glorioso imperio perdido tiñen de melancolía sus días, pero sus habitantes son amantes de la cultura y carecen del ansia de expansión.

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