sábado, 19 de julio de 2008

DIARIO DEL MONJE

“Akatania o, como prefieren llamarse a sí mismos, Takitia, es un recóndito país de elevadísimas montañas y un clima salvaje...”
“...la carretera es una maravilla. La Gran Carretera, en Takitia. Ancha, plana, con desagües, revela una solidez y esplendidez de formas que cuadra perfectamente con los rumores de relaciones de alianza con los enanos...”
“Desde las áridas estepas del norte, se ven las montañas, inmensas, un muro que se va haciendo gris y, finalmente, es blanco. Detrás, más al norte, el río culebrea encajonado entre altos precipicios que cortan la llanura. Alli, donde el espacio se ensancha, espesos cañaverales ocultan enormes masas de lodo, formado por los sedimentos arrastrados de otros desiertos, y espesas nieblas ocultan nubes de mosquitos grandes como palomas, y aún otras cosas...
De nuevo hacia el sur... nos acercamos a buen paso, por la carretera del reino, elevándonos. El terreno se hace verde, y se convierte en praderas de montaña, de hierbas espesas y muy altas.
Se suceden los valles que bajan de las alturas. Es verano en Vallesnorte, asi que las cumbres están perpetuamente cubiertas de espesas nubes. Los valles se suceden paralelos, y la carretera efectúa una sucesión de ondas que se repiten, para mantener una pendiente suave. Cuando la carretera pasa por las escarpadas laderas de los valles se aleja hacia el norte, y cuando atraviesa, enterrado, los anchos valles, retrocede hacia el sur. Asi vamos adentrándonos cada vez más profundamente en Takitia desde el noroeste.
La Carretera está oculta, como medida de precaución ante una posible invasión. La única manera para un ejército de acceder a ella, es a través de uno de sus accesos, es decir, de una población, con su correspondiente fortaleza. Fortalezas defendidas por un ejército acostumbrado a vérselas con gigantes con cierta frecuencia. Fuera de las poblaciones, digamos por los valles, es subterránea, y no sólo para que no sea accesible, sino porque no hay carretera que resista el deshielo de primavera en Takitia. Y cuando la carretera atraviesa las invariablemente escarpadas laderas, un supuesto ejército invasor tendría poco menos que escalar para llegar a ella. Además, es prácticamente imposible localizarla desde el valle, porque los constructores dejaron a los lados un reborde que desde lejos hace la ilusión óptica de que la ladera no se interrumpe. Sencillamente, parece que no hay carretera.”

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