sábado, 23 de agosto de 2008

PLANES TRASTOCADOS

No había dormido nada en toda la noche … estaba triste, desolada, rabiosa! ahora que por fin se acercaba su gran momento! En este tiempo de callada planificación y manipulación, no había tenido la precaución de prever que un insignificante canalla pudiera dar al traste con sus planes. Imbécil! Cómo no había pensado que pudiera ocurrir algo así, rodeada como estaba de individuos de tal calaña….
Se miró al espejo atentamente y no fue capaz de reconocerse. Estaba extremadamente delgada, su piel apergaminada, su cara llena de arrugas, el poco pelo que le quedaba era de un blanquecino amarillento y la cara, su cara, tenía un rictus permanente de amargura… lo único que el tiempo había dejado intacto eran sus ojos, negros, brillantes, expresivos…. Azabache, le llamaba con cariño su padre. Ella había sido una joven hermosa, con todo la vida por delante, una vida que parecía prometedora y emocionante.
Su padre había sido el señor del condado de Simasverdes, pequeño, insignificante, olvidado del gran imperio. Era la mayor de dos hermanas, la primogénita, la heredera de las tierras y tesoros de su padre. Tenía 15 años cuando se había prometido a su gran amor, Wolfrang, un apuesto bardo que en uno de sus viajes se había prendado de ella. Después de muchos preparativos y fiestas, había llegado el día de su boda…. Y ocurrió la gran catástrofe: muertos, todos muertos, había bastado un pequeño ejército formado por humanos, ogros y demás seres repugnantes para acabar con todos….menos con ella. A partir de ese aciago día había comenzado su agonía. El jefe de aquel atajo de maleantes la había tomado como esposa. Lo único que había dado luz a su negra vida era su hija, su amada Amalia. Con el tiempo y sus malas artes su marido se había ido enriqueciendo y ascendiendo, hasta llegar a su “hogar?” actual. Un sucio lugar, lleno de sucios seres, taimados y malolientes. Fue en una de las aburridas fiestas que daba su marido. Se fijó en él, era el único humano algo decente que había en el lugar. Parecía alguien de confianza de su marido. Se dio cuenta de que miraba a Amalia de una forma especial y a ella no parecía desagradarle. Entonces se le ocurrió el plan que por fin acabaría con su marido, lo único que tenía que hacer era alentar ese incipiente amor, manipular a su marido para que creyese que ese hombre pretendía ocupar su lugar, entregar esa carta tan comprometedora, manipular un poquito aquí y un poquito allá. Conseguiría acabar con ese bastardo de Banuestonio!
Todo estaba saliendo según sus planes: Banuestonio cada vez odiaba más a Porrebruno , Amalia cada vez odiaba más a su padre por su oposición a su amor, Porrebruno cada vez más encaprichado con Amalia porque no le permitían tenerla (ya sabía que de vez en cuando se deleitaba con los placeres que le prodigaba esa meretriz, pero era de los que preferían la seguridad de una madurez junto a una gentil esposa). Su marido se negaba a entregar la mano de su hija a ese traidor. Por otro lado, en esos días de caos en los que poco quedaba del imperio, no era necesario hacer demasiado para que los líderes corruptos y despóticos cayeran. Banuestonio era odiado y Porrebruno apreciado. Sólo era necesario un empujoncito para que su marido sufriera un desgraciado accidente. Al menos, su hija tendría la felicidad que ella nunca conoció. Hasta que robaron la maldita carta. Pero no lo permitiría!! Lograría recuperarla para Porrebruno. Casi no tenía tiempo…… Ese repugnante olor no desaparecía! Se metió en la bañera y se frotó hasta hacerse daño, necesitaba que desapareciera hasta la última partícula de porquería que habían dejado los patriarcas semiorcos de la partida de mensajeros sagrados de la liga orca del sur. Ellos le traerían la carta a ella y solamente a ella.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos desde el Mar de Olivos a todos, ilustres amigos y amigas.

No penséis que mi cuidada fama de persona informal y descuidada ha tenido relación alguna con el hecho de no haber iniciado el periplo de Estólido Avieso en esta aventura, al menos no esta vez.

La cuestión es que no dispongo aún de la ficha de tan honrado personaje, y como dificultad añadida no tengo ni idea de cómo escribir una "nota", que es el apartado al que por naturaleza debería pertenecer este comentario.

Por lo que ruego, a saber:

Que alguien me explique cómo se escribe y...mueva esta "nota" a "notas"

Petrus, por el amor de todos los dioses conocidos, mándame la ficha en otro formato, word o notepad, que en pdf me da un error y no quiero escribir la primera intervención, que más o menos está perfilada, sin ella.

Deseando que estas cuestiones sean próntamente subsanadas, se despide un servidor.

Vuestro: El Albertus

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