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jueves, 2 de octubre de 2008

Las Pesquisas de Rotunda

Nota previa, borrable:
Hoola chicos, de nuevo con poco tiempo por lo de siempre, por lo que me disculpo.
veamos:
Rotunda hizo una exploración, que no percibí a tiempo, asi que en retrospectiva, aqui está el resultado. Supongo que si queréis hacer algo alli, podéis retroceder, si no, pues cuando salgáis del tunel. Como me digáis.


Las Pesquisas de Rotunda

Las aguas someras lamen las planchas del bote de pértigas que se desliza entre los cañaverales, cada vez más cerca del monolito.
Una grulla tan alta como una -ejem- jirafa, da pasos lentos a unos cientos de segmentos del monolito, más alla. Con velocidad fulgurante, lanza su pico, y se levanta con una presa, un animal peludo y palmeado del tamaño de un ternero. En un par de giros, desaparece por el pico -glop, glop- y emprende el vuelo, la sombra de sus alas ensombreciendo el agua.
El barquero murmura algo por lo bajini, que parece un ensalmo, en takitio, y luego:
-”un paso rápido, pero no agradable, mi señora”

Ya en las proximidades del monolito se aprecia que está hecho de grandes bloques de piedra tallados. En lo alto, una llama de piedra tallada ovalada, en volutas espirales hacia abajo, que acaban en su base en unas manos talladas. Los jeroglíficos cubren con profusión todos los lados del monolito, destacando el el centro de las caras, y a todo lo largo de cada una, varias esquematizadas de monstruos terribles: un gigante, una grulla, una serpiente de grueso cuerpo, una figura pisciforme, un dinosaurio, ... y asi varias figuras más.
Bajo el agua, una línea de bloques oblongos, más o menos separados, se extiende a ambos lados del monolito, en dirección a otros dos monolitos que se aprecian en la lejanía...
Parece como si la ciudad entera, en un radio bastante generoso, estuviera rodeada por estos monolitos en una especie de círculo. Se respira tranquilidad.
Aparte de la profusión habitual de vida lacustre y aérea, muy estimulante para Rot, no se aprecia nada más.

martes, 30 de septiembre de 2008

Preparados...

Parecía que se entendieran con la mirada, habían ido de caza los dos y Lobo se había comportado como un autentico perro rastreador, señalando las presas cercanas y guiándola en el rastro adecuado, bastaba con que Rotunda se le acercara, lo acariciara y le susurrara al oído lo que quería para que Lobo hiciera justo lo que ella le indicaba... se habían compenetrado tan bien que parecía que llevaran años de entrenamiento.
Rotunda le había puesto un trozo de cuero al cuello a modo de collar para advertir al mundo, que ese animal era su amigo, y cualquier cosa que le pasara seria debidamente vengada... otra cosa es lo que la gente interpretara... porque por muchos nudos y trenzas que hiciera, aquello que le puso al cuello, no dejaba de ser un cuero sin mas, ni tan siquiera parecía un collar...

Antes de prepararse para la incursión en las alcantarillas, Rotunda fue al mercado a comprar un yesquero, una linterna ciega, aceite para esta, un cuchillo para carne, un pan duro y algo de carne seca para poder comer algo reconocible, al menos por ella, que carecía de olfato... también pensó en la comida de Lobo, y compro el doble de carne seca...
A la vuelta del mercado, Rotunda miro los desagües de la ciudad y pensó que ella preferiría meterse por el de mas a la izquierda, pero como solo era una ligera corazonada y en realidad le daba igual por cual entrar, no discutió la decisión y se dispuso a empezar a explorar aquellos malolientes desagües de la ciudad… en estos momentos daba gracias por no tener sentido del olfato y a la vez lo sentía por Lobo, que tendría que sufrirlo…

viernes, 26 de septiembre de 2008

Un discurso

Arnoldo carraspéa, requiere insistentemente la atención de todos hasta que Ainara se calla la boca.

-Señores, en boca cerrada no entran moscas, nos hallamos a las puertas de la gloria. No se crean que de una cloaca pestilente no pueden brotar las espigas áureas de la victoria. Hay mucho en juego, sin embargo: (el rictus se acentúa) nuestro honor, nuestras riquezas y nuestras propias tripas.
De este lugar sucio brotarán historias. Comedias o tragedias, épicas o líricas. Entren con la conciencia de que somos observados, mantengan siempre una conducta intachable y sigan mis órdenes. Si así lo hacen, ¡les daremos p'al pelo! ADELANTE, HASTA LA VICTORIA O LA MUERTE. Aguanten firme, mis bravos, tengan en cuenta que en boca cerrada no entran moscas.

Dicho esto, adopta un aire fúnebre.- Este será el órden de marcha. Ainara como libre, puede ir de acá para allá, pero concentrándose en la cabecera para poder buscar trampas con comodidad en donde sospeche que pueda haberlas ¿mmmh?. En cabeza, la señorita Tundra, que deberá llevar una lámpara. Podrá rastrear de vez en cuando para así localizar lo que sea antes de que pisoteemos las huellas. A su lado el binomio formado por los señores Lucrecio y Horacio, o detrás si no hay sitio, ya saben que ellos combaten siempre juntos, primero Lucrecio. Al final, don Estólido y yo, a la par si hay sitio, yo primero y él después si hay que ir en fila india, el portaantorchas obedecerá las órdenes del mago. Mire, señor Avieso, si ha estudiado todos sus hechizos ¿mmmh?. Señor Horacio, mire usted de tener a mano un ruego a su dios que nos permita purificar el agua, pues puede que tengamos que lavar heridas o cosas similares. ¿Preguntas?... no, la retaguardia no es necesario cubrirla, acuérdense de Ainara, sus poderes telepáticos nos avisarán de aquello que nos pueda sorprender. Señorita Ainara, eso significa que la necesitamos a nuestro lado, por favor, no se le ocurra volver a desaparecer (al decir esto casi se suaviza el rictus sonriente). En cuanto al señor Abdel, le nombro encargado de intendencia, permanecerá aquí con las mulas y el equipo, pedirá ayuda o hará lo que crea conveniente si le mandamos algún mensaje. Procuren ir ligeros, cojan lo imprescindible.

Arnoldo suspira, -bien, creo que no me he olvidado de nada, adelante agentes en boca cerrada no entran mascas ¿mmmh?, entraremos por la cloaca de la derecha.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

ALCANTARILLAS ... O CLOACAS

-¡Eh, que estoy aquí!, vale ya de ignorarme, que con eso de ser pequeña todos os tomáis la licencia de que no importo nada...
Ainara, mueve las alitas alegremente, como si no hubiera pasado nada, y recordando por enésima vez, sus aventuras, a todo el que tenga los santos c... de aguantarla con su vocecilla chillona. Lo cual, tratándose de la hora de la siesta, y por ejemplo, de un enano típico, es una mezcla ... explosiva.
Para el atardecer, la situación vuelve a tener una semejanza a estabilidad, y la rutina del campamento, con sus nuevos integrantes, se va estableciendo. Boronio es en su mayor parte un alegre fulano, con momentos de melancólico silencio por las tardes, y a Bron claramente le gustan los chistes verdes. Qué paz, todos reunidos.
Al día siguente, los que quieren se van de compras, con variado resultado, (a especificar), y mientras tanto, Arnoldo se encaminó a la Torre del Homenaje, con objeto de informarse sobre posibles recompensas, permisos y cosas por el estilo y jaez.

...
...
...

Uno:
-Ach!, sslurrrp, este pescado ess bueeeno.
Dos:
-¡Arrgn!, shlchommp, gluuurjck,...., mniaaaaamm!, y las essspinitas hacenn cosssquillas en la garrrgannnta.... ¡sjloaaark, - ptuffff!
Tres:
-Bueno, ¿ssabemos algo del obserrrvadorr?, Hmmf, ¿ha mandado algunn ... mennsaje?

Una reunión en la cumbre. Manera de hablar. El oscuro y húmedo agujero donde se guarecen da apenas para dejar un hueco donde la ínfima chasca lucha por respirar. Los ojos verdosos lucen levemente al ir y venir del resplandor de las llamas...
Los tres cabecillas semiorcos conferencian mientras can cuenta de los pequeños hallazgos comestibles proporcionados por las silenciosas y sumisas hembras.

-Parecce que todo esstá bajo control, los ha localizado en las puerrtas de la ciuudadd... nos avvissará si surge una oportunidadd...
-¡Juar, juar, podremos degustar algo más que pessscaddo!
-¡Aaahrr, aahr,..., esto ess pan comidooo!

...
...
...

Las cuatro bocas de los túneles de las alcantarillas, cada una con su correspondiente reja de gruesos barrotes de hierro, se abren ante el grupo.
Arnoldo no para de maldecir, su tic incontrolable, farfullando babas,...
... - en boca cerrada no entran moscas... en boca cerrada no entran moscas...
y asi “ad aeternum”.
Lucrecio, oyéndolo, lo toma como una orden, y aprieta los belfos con devoción esperanzado de estar degustando bien pronto jugosos dípteros...
Todavía Arnoldo recuerda bien claro las palabras del Comisario de Jonid:

... - y puesto que ya de todas formas iban a hacerlo, algo de lo que se han preocupado en propagar a los cuatro vientos, no veo porqué debería gastar la recompensa el erario público. Ya tienen su remuneración por ello. No obstante, y en atención a su proceder legal, cosa rara entre aventureros como ustedes, tendrán permiso, y asistencia de la milicia.
Les explicaré cómo: cada día, se abrirá una puerta para ustedes, la que elijan, y permanecerá abierta, custodiada por un guardia, que esperará pacientemente a que salgan con el resultado de su búsqueda. Si a la puesta del Sol Mayor no han salido, cerraremos, y deberán pasar la noche como mejor puedan. Al Primer Amanecer abriremos de nuevo. Si después de tres días no han vuelto de alguno de los túneles, tomaremos medidas adecuadas...
De lo que encuentren y lo que hagan con ello, decidan ustedes: si ven que el desafío es demasiado grande, limítense a informar de la localización de... digamos la crisis, y la guardia se hará cargo, con sus correspondientes glorias y honores. Si resuelven la situación, se reconocerá de manera acorde. Si causan destrozos injustificados, tendrán que pagarlos.
Si encuentran los restos mortales de algún desgraciado ciudadano... traiganlos para que sus familiares se hagan cargo de ellos. ¡Ah! Casi se me olvidaba, el jefe de alcantarilleros puede estar por ahí abajo, ¡hace un mes o más que no sale! Casi seguro que no le ha pasado nada, es duro de roer, y prácticamente se puede decir que vive allá abajo, pero me gustaría saber que todo va bien ...

Y bién, ¿cuál de los túneles debemos abrir hoy?

Los arcos de los túneles están hechos de piedras en bloques, muy bien encajadas, y las de la parte más elevada, tienen grabados jeroglíficos complicados, de los que portan mensajes, mientras que como toda pared takitiana, el resto está profusamente adornado con motivos repetitivos y figurativos vegetales, animales y de dioses...
... de los túneles de los extremos, sale una cantidad moderada de aguas fecales, de las cuales las de la izquierda son particularmente malolientes; del centro derecha surge un pequeño río, por su abundancia líquida, mientras que del centro izquierda, apenas sale agua... casi está seco.

¿Y bien?, estamos esperando , señores, la milicia tiene otras tareas que hacer,...

...
...
...

Arsenpin “El Dedos”, ya sabe de Ainara más que la última vez que se encontraron...
...- Bien, -piensa, - La Hermandad averiguará también lo que se oculta en las alcantarillas, si es que hay algo más que ratas y escarabajos, pero no entraremos con el conocimiento, ni el consentimiento, del Señor Comisario... no señor... nosotros entraremos por nuestros propios medios... y si esos encuentran algo primero... bien, también ganaremos... de todas formas ganaremos.

martes, 23 de septiembre de 2008

El desahogo

Arnoldo se ha quedado como un pasmao, una espalda de enano marcha en busca de la sombra más próxima que haya quedado libre a sestear todo lo que pueda. El rostro del clérigo se va poniendo de un rosa tirando a malva, y no olvidemos el rictus que exhibe desde el asunto de la multa. Aunque pretende ser una sonrisa, todo el mundo sabe que está a punto de estallar, así que ponen pies en polvorosa. (Los empleados y Abdel piadosamente aconsejados por Horacio con una mirada significativa). El único que espera a verlas venir es Lucrecio. Luce un gesto resignado, pues ya ha pasado que Arnoldo se desahogue intentando darle de mamporros (es un experto púgil). Al fin, después de un rato de silencio espeso, con el careto ya morado, rompe a caminar hacia la marisma...
A la media hora regresa con Lucrecio, que lo ha seguido. Parece otro, como si hubiera hechado un polvo de campeonato de lo relajado que parece, eso si, arañazos, despallejaduras en los puños, barro por aquí y por alli. No sonríe más que levemente y silba una cancioncilla. Lucrecio parece ileso. Cuando mira a su hermano, que pregunta con la mirada, sacude la mano mientras silba admirativo.

-Había una barca en buen estado, la ha terminado de arreglar-sisea por lo bajini. Horacio mira con un nuevo respeto al líder que, parece, se dispone a pegarse la gran siesta después de ordenar al señor Estólido que lo despierte cuando llegue Rotunda.

El retorno de Estólido

Es mediodía!...pues no pretendería que los cogiera y cargara con ellos con este calor solo para que usted pudiera verlos, tenga compasión de este pobre enano, señor Arnoldo, se lo ruego. Además cuando los encontré ya llevaban un buen rato justo donde pegan los dos soles, las llantas y los correajes, o mejor dicho lo que quedaba de ellos, ardían. Y estaban calcinados por el incendio, con lo que ensucia eso. Mis manos son delicados instrumentos de precisión que deben ser mimados, y las necesito para...bueno, para lo que se usan las manos, vaya. Si no confía en mi criterio allí estarán aún, para qué coño los iba a querer nadie. Lo que le digo es que antes buscábamos a un hombre extraño y un carro grande, y ya era bastante difícil. Pues bien, ahora ya no hay carro grande, y buscar a un extraño en Jonid en estos días es como buscar una escama verde en el cubil de un dragón de tres colas...

No señor Arnoldo, ya le he dicho que ni rastro de Ainara, y le aseguro que no ha quedado ciudadano alguno que no haya sido sometido a un exhaustivo interrogatorio por mi parte...¿cómo? - pregunta ofendido Estólido, luchando entre su enfado y el respeto que le infunde un representante de los dioses - pues por supuesto que huelo a jugo de cerdo! - declara muy serio -, es lo menos malo que sirven por ahí, o eso dicen. Realmente no tengo idea de su sabor, pero lo que sí puedo asegurarle es que deja una sensación más progresiva y suave que el sin embargo más afamado Vino de Hielo al día siguiente de su ingestión... ¿Y dónde cree usted que se pueden ir a preguntar las cosas sino en los bares y tabernas, de los que esta ciudad está, gracias sean dadas a Yurgain, tan bien provista? No querrá que vaya llamando puerta por puerta como un vulgar corredor de seguros de ganado, pues hasta ahí podíamos llegar.

Mire, no se equivoque usted, aunque cumpliendo ahora misiones de otra índole, para las que no hace falta decir que estoy sobradamente capacitado gracias a mi preclara inteligencia y un natural "don de gentes", me veo en la obligación de recordarle que yo soy sobre todo un artista. Un practicante destacado de mi especialidad, si lo prefiere, admirado y respetado dentro de mi profesión, y aquí se especifica bien a las claras - anuncia de memoria esgrimiendo un cilindro de piel que parece contener un pergamino cuidadosamente enrollado - que mi función primordial en este grupo es ofrecer "cobertura parcial o total al grupo en caso de altercado con otra criatura o grupo de criaturas, garantizando parcial o totalmente la integridad del mismo debido a la acción o inacción del abajo firmante según las circunstancias concretas especificadas en el párrafo dos, apartado a, del presente contrato, siempre teniendo en consideración la premisa de que la casuística es, o puede llegar a ser, infinita".

Así que menos cháchara y a tomar decisiones, impartir órdenes, etc., que es lo de usted...y si no le importa esperarse un poco a que baje el calor yo me voy a reflexionar a la tienda sobre unas cuestiones profundas...eh..., relacionadas con la búsqueda que nos ocupa, por supuesto... y de paso a echarme una siesta que parece que me empieza a doler la cabeza, por el...eh... es por el esfuerzo intelectual, ¿sabe?.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Alcantarillas

-No, no sabemos nada de su amiguita... Si, hermano, el carro debió quemarse, no, no, no sé dónde puede haberse escondido semejante bicho. Al Extraño Misterioso no lo vió nadie, pero las desapariciones hacen ver que debe estar actuando-.
El sacerdote de Nudor, Mairtén Algarbe, se sorbe continuamente la nariz, los ojos los tiene algo enrojecidos todavía. Acaba de contar a Arnoldo que fue a intentar ayudar en el incendio de posada y así se ha ido formando una idea de lo que ocurrió.
Nuestro jefe, con su sonrisa de lobo hambriento, que no deja de inquietar al hermano Mairtén, algo apocado para ciertas cosas, le pregunta si sabe de dónde pudo salir el fuego.
-Probablemente hubiera un practicante del Arte por ahí. Como quizá sepas, en Reunión, que es el significado de Jonid en Takitio, se organizan... eso, reuniones de diversos tipos, no solamente de ejércitos... nos dedicamos a eso. Si, convenciones, banquetes anuales, bodas y bautizos. Estamos en una encrucijada llena de historia y... ¿sabe usted? la semana pasada se reunieron un montón de magos en la torre de la grulla. Hoy tenemos a sus compatriotas aqui, si, si, Fangaerios, pero sólo están de paso, creo. Pero, volviendo a los magos, puede que alguno se quedara rezagado. Nuestro vino de hielo tiene fama por toda Takitia, y el jugo de cardo es de lo mejor.
A todo esto se acerca Horacio tanteando cuidadosamente. Mira a Lucrecio, mira a Arnoldo con su ojo malo. Arnoldo le devuelve la mirada significativamente, coje aire a la vez que el semiogro y dicen los dos: -alcantarillas.
En efecto, es una ciudad de manufactura enana, las calles están limpias, es imposible que no tenga un sistema de drenaje y alcantarillado de lo mejorcito, recuerdan las palabras de Rotunda, han visto las cinco salidas empotradas en la muralla. ¡Si hasta la ciudad huele bién de lo bien que funcionan sus alcantarillas!

AINARA, DE NUEVO AINARA Y ESTÓLIDO, SIEMPRE ESTÓLIDO

Cuando está en plena faena, por el mercado y calles aledañas, su “amigo” el Deditos le hace señas. Un hobbit de dudosa reputación. Un pequeño comité de bienvenida que le pone en contacto con el gremio de ladrones de Jonid.
El Dedos le pone más bien claro que turbio, que por esta vez pase, pero que eso de trabajar sin licencia de gremio, nada de nada. Y como cofrade invitado puede operar, pero, naturalmente, con una pequeña comisión del 20% sobre los beneficios brutos. Bastará al efecto un juramento por su honor de que así se hará. Se verán en el mercado.
Ainara accede, naturalmente, pensando en incumplir, y venga, una ronda para celebrarlo. ¿Y que tal van las cosas por aquí? Con todo el lío del incendio...vaya una cosa inusual. ¿Y como sucedió realmente? En fin, hasta luego, nos vemos uno de estos días...

Y después, un pequeño truco de birlibirloque y... invisible, para ver si cae algo.

El Dedos está serio, y mira a sus compañeros...

¿Creéis que está sola?, dudo que esta tenga el cuajo de ir por ahí sin compañía. Además, esas preguntas que hace... aquí se cuece algo. El gran Maestre va y nos dice que estemos atentos, que algo está pasando y que le informemos de cualquier cosa inusual, y va y aparece esta haciendo preguntas sobre el incendio... magia, creo yo: el otro día la “Quintillas” estaba alli, tomandose algo, y dijo que vio a un parroquiano con pinta de estar vendiendo algo a otros dos viajeros, y va y se monta una pelea. Todo normal, pero de pronto, surge un chorro de llamas que paqué... y luego, en medio de la confusión, sale aquel bicho negro con muchas patas y se escapa por los tejados. Todo esto está relacionado, os lo digo yo, y para colmo, tres desapariciones en otros tantos días.
Yo creo que los de arriba están tirándose los trastos y pasándose la pelota, acusándose unos a otros, y al final se va a armar otra guerra, y todo por culpa de ese desgraciado que seguro que está escondido por ahí, y el bicho tiene que comer... en fin, vámonos, que estamos ya largando demasiado y el “Gerente” nos quitará cuota. Tú, “Flipaín”, vuelve a la entrada del mercado, y yo me quedo en la plaza...

Y Ainara sonrió, divertida:

Ya he oido suficiente, a ver qué hacen los demás,........

Mientras tanto:

Estólido se encontraba en lo que fuera hace poco posada insigne y famosa de Jonid...

Por fin algo concreto... en los restos chamuscados aparece algo interesante... todo lo aprovechable por supuesto que se lo han rapiñado ya, pero ¿quién se va a querer quedar con esto...?
Todo renegridos, retorcidos y casi irreconocibles, unos hierrajos que son, o eran, ... sí,
¡las yantas y los herrajes de un carromato de los grandes!
Estos siguen aquí, o si no es que han seguido a pie... seguro que el carro se quemó, al estar en el patio de la posada, y no pudieron refugiarse en él. Fin de la huida, comienza la caza... pero, ¿dónde pueden estar? No ha de ser fácil esconderse en este sitio, y encima con el bicho ese de todos los diablos... en fin, volveré a informar a nuestro Chef.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Agradable conversación

Las sombras de las casas se alarga mientras transcurre la mañana debido al progresivo descenso del menor de los soles, justo antes de que su aplastante hermano haga su aparición, un curioso efecto visual que no deja de llamar la atención de quienes tienen sensibilidad para apreciarlo.

Obvia decir que éste no es el caso del bueno de Estólido, que charla, o más bien monologa, con un hombre vestido con la librea de la guardia de la ciudad. Su expresión facial transmite bien a las claras su evidente deseo de que se nuble de repente el cielo y Nudor, en su infinita sabiduría, le lanze un rayo a su insoportable interlocutor. Desgraciadamente para él, no hay muestra alguna de que ninguno de los múltiples dioses a los que lleva rezando un buen rato le estén escuchando. Tampoco hay sombra de nubes. Y el capitán no entendería que abandonara su puesto sólo porque un "ciudadano", por muy pesado que fuese, hubiera iniciado una "conversación trivial". No tenía escapatoria, y lo sabía. Lo malo es que al parecer el jodido enano también, y se estaba quedando a gusto...

Con este calor no apetece sino buscar por estas polvorientas callejuelas de mierda - continúa Estólido mientras enjuaga el sudor y la saliva de su barba - a un hada duende, que por lo demás si no ha aparecido ya será porque no quiere ser encontrada, vamos, digo yo...casi igual es éste clima que el de las montañas. Con lo a gusto que estaría en Praxter... ¿le he contado que yo era senescal?. De hecho, provengo de una familia con una larga tradición en ese noble oficio...

Un buen rato después el calor precipita por fin los acontecimientos para fortuna del guardia, que ya tenía la mano en la empuñadura de su espada y estaba intentando recordar a partir de cuántas estocadas marcaba la ley que se podía aplicar el agravante de ensañamiento. A Estólido parece entrarle la prisa repentinamente, y recordando de pronto cuál era el objeto de la entrevista vuelve a formularle al guardia la media docena de preguntas que lleva repitiendo, aderezadas con interminables detalles sobre su vida y milagros, durante la tortuosa hora transcurrida. El resultado, el mismo, "nadie ha visto nada", "no me he fijado", "¿un hada duende?¿un hombre con aspecto extraño?¿aquí en Jonid?...estará de broma".

Muchas gracias amigo - se despide nuestro enano - me ha encantado hablar con usted, en serio. Me gusta mucho escuchar a la gente, aunque sean de baja condición. Siempre se aprende algo de todo el mundo, pero ahora debo dejarle, mis más sinceras disculpas. No hace falta que me lo agradezca, de verdad que ha sido un placer charlar con usted. Le dejo ya, me acercaré al Extraño misterioso a ver si esos piojosos hijos de una camella sifilítica han dejado ya el camino libre, nunca entenderé por qué a esos gnomianos no se les mantiene aparte de la población normal...adiós amigo, adiós.

Antes de que el guardia encuentre algo apropiado que decirle como despedida a su nuevo "amigo", Estólido ya camina apresuradamente, por la sombra, eso sí, de nuevo en dirección a la posada.

martes, 16 de septiembre de 2008

Aquí Estamos

-Bién, aqui estamos- dice Arnoldo.

Rotunda anda perdida por las ciénagas o algo así, estólido se habrá ido a recorrer las tabarnas, para ver qué tal son de buena mañana, Ainara... ¿dónde andará?, las cosas se tuercen, y como siempre, al siervo de nudor se le revuelven las tripas. Le revientan las contrariedades. Hace bién poco que ha tenido que desembolsar noventa, ¡NOVENTA PIEZAS DE ORO! que podrían haber estado sirviendo a Nudor en forma del equipo que le falta, y para colmo, los moragatos de los semiogros le ponen condiciones al préstamo de toda su riqueza en material. No, no le rezará a Luvia ni media palabra, antes la muerte; aunqueeee, bueno, quizá le pueda rezar alguien por él. En fin, en cuanto a lo de pedir disculpas por su olvido, por supuesto que y lo hizo, ya veremos cómo se las toman...
Vuelve a acordarse de la multa y se pone más de los nervios. De tanto contenerse le surge el acostumbrado tic nervioso que lo aqueja desde siempre, en forma de sonrisa fija, la típica sonrisa de lobo que quiere agradar a los corderos. El caso es que un magistrado vegestorio y tirillas, tipo Edadepiedrix, le ha estado regañando y soltando esputos seniles en su dirección, el típico capullo de nivel cero con ínfulas de señorito. "Que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento; que por supuesto, que la ley tiene fines recaudatorios, si no los tuviera ¿de qué ibamos ha vivir los magistrados? ¿ein?; y sí, seguimos la letra de la ley, no su espíritu, ¿para qué serviría si no, so ignorante?, así que ya está pagando las noventa o a la carcel". La cosa ha tomado el color del chocolate cuando se le ha ocurrido intentar aligarar el ambiente con algunos comentarios jocosos, chistes de jueces, alusiones a la lluvia (de esputos) e inconveniencias parecidas. Han salido con bien solo por su condición de sacerdote, que si no estarían en la trena (bueno, también hay que decir que un guardaespaldas como Lucrecio amedrenta a cualquiera).

En el momento en que se paran cerca de Nudor el Bueno, estamos de vuelta al templo de todos los dioses, termina de salir el sol mayor iluminando con una luz blanquísima ahi donde llega. En la calle, de repente, el movimiento se ralentiza, las sombras se duplican aunque palidecen y los colores se hacen más variados y luminosos. El tráfago había adquirido un ritmo febril paulatinamente. Aquí, el clima es más benigno, más suave, durante las horas en que sale el sol menor. Pero cuando sale su hermano y están juntos en el cielo todo se para. Aquello que no se haya hecho antes se alarga durante horas y horas. ¡Y no se te ocurra exigir algo de los lugareños al mediodía! Hace demasiado calor.

Arnoldo se va a ver a un tipo que se ha parado cerca de Nudor. Parece rezar. Lucrecio le sigue, pero Horacio, murmurando una disculpa, se va por un lateral, sube por unas escaleras elevándose del Nivel de la Neutralidad en el Extremo del Bien hacia las zonas donde impera la Ley del Universo, diréctamente encima de Nudor, donde vive la justicia: el templo de Luvia el Ciego.

Los Marjales

Rotunda salió del improvisado campamento a las puertas de la ciudad contoneándose, moviendo exageradamente el culo, "insinuantemente" o al menos eso pensaba ella, se sentía guapa, y era una sensación que no había tenido en su vida, siempre la habían tratado siempre de la más fea del grupo, y ahora parecía que su grupa atraía todas las miradas del grupo, los dos nuevos parecían babear por su culo, y hasta Estólido Avieso la miraba con deseo, curioso siendo él un enano y ella una semielfa, estaba realmente atractiva desde que decidió arreglar su armadura y bruñirla con ese aceite pegajoso que le dio el cazador de la fortaleza de Frandor...
Se alejo del campamento pensando solamente en una cosa:

!!Que cansado es eso de ser guapa!!
Mover el culo así es agotador... a ver cuando salgo de su campo de visión...

Cuando pensó que no estaba a su vista se paro, dejo caer el culo a su altura natural dejo de hinchar el pecho y volvió a respirar...

!!Doy gracias a todos y cada uno de los dioses por no haberme hecho pasar por esto toda mi vida...
!!Dioses, que dolor de cadera!!

Cuando volvió al campamento llena de barro y cansada tras el largo día de exploración, ya no se sentía “tan guapa”, estaba demasiado cansada para levantar el culo e hinchar el pecho, por lo que se le volvió a sorprender cuando vio que esos dos bobos de Boronio y Bron, los nuevos, continuasen mirándola con deseo...

Deben estar hechizados… eso, o son realmente imbéciles…

- He estado explorando los marjales, y de camino, buscando huellas de carro por la carretera que me parecieran sospechosas, haber habialas, pero ninguna se desviaba de la calzada principal, por lo que ninguna levanto mis sospechas...es posible que las hubiera, pero no queda rastro de ellas, si ese personaje ha venido por aquí, y de verdad lleva una araña gigante en el carro, yo me hubiera desviado y escondido el carro, evitando entrar a la ciudad con ella, el caso es que si ha estado o esta aquí, ha debido de entrar con él, puesto que no he encontrado las huellas que indiquen lo contrario...

-He de confesar que a los marjales no he podido entrar, pues como bien sabéis, son zonas húmedas generalmente cercanas al mar, de gran riqueza tanto en fauna como en flora. Estas zonas húmedas a menudo son estaciones de paso en la migración de las aves, hay mucho bicho allí, sobre todo mosquitos, pájaros, peces, patos, batracios varios, culebras, nutrias y muchas grullas, algunas MUY grandes, creo que ya sé de dónde viene el nombre del rio... y es preferible inspeccionarlas en una barca. Pero desde la costa se ve algo interesante, algo que si a Arnoldo nuestro líder, no le importa, estaría bien investigar, (creo a Horacio le interesará), parece como si el marjal ocultase otra cosa... sobresalen sobre el nivel del agua unos monolitos grabados con cosas raras, "jegolíficos de esos...", el que me llamo la atención está a unos 500 metros de la costa, y el otro que vi, algo más lejos, pero debe haber más bajo el agua...hay pescadores pescando con red y con jabalinas, supongo que no será difícil hablar con ellos y convencerles de que nos alquilen una...

-Por cierto, os presento a "Lobo".
Seguramente, debido al "atractivo" que despertaba recientemente en los hombres, ninguno de los presentes se fijó, pero detrás de Rotunda se había sentado un perro, un chucho, que al oír su nombre salto sobre su regazo y miro alrededor amenazante, volvió la cabeza y lamio la cara de Rotunda, parecía atender sus requerimientos...

- Voy a intentar adiestrar a este perro, es inteligente, tiene muy buen olfato, buen oído y por lo grande que es, podría llevarme las provisiones en su lomo, voy a hacerle en cuero unos arneses para ello... se me acerco justo en el límite sur del marjal, parecía huir de algo, se veía humo a lo lejos, no quise acercarme para evitar encuentros desagradables, era tarde y debía volver, me siguió y parece que nos entendemos bien, ya atiende por su nombre...

lunes, 15 de septiembre de 2008

El Templo

El Templo de Todos los Dioses estaba situado junto a la Puerta de Takitia, hacia el este.
Tenía formas semiesféricas, combinadas de forma seriada, remontándose unas sobre otras de manera que, sobre todo desde la entrada, parecían mundos sobre mundos, en una fila cada vez más lejana, y luego en lo más alto, se rompía el efecto visual con las torres finas como agujas: un efecto fractal.





Las torres que flanqueaban la entrada tenían a media altura a modo de discos engrosados que se tocaban y fundían, formando asi el portal. Se entraba a un espacio abierto por arriba, flanqueado por muros inclinados sobre el caminante, lo que sería agobiante de no ser porque casi todo eran enormes vidrieras de muchos colores, que representaban los cielos, los astros y los dioses. Las bóvedas se superponían en un espacio cada vez más lejano y más alto. Finalmente, se entraba a la nave central, de planta redonda, con tres bóvedas superpuestas, de las que la del medio era una vidriera por completo. El humo de los millones de varitas de incienso espesaba el aire, haciendo lo lejano indistinto, y los haces de luz visibles. El inmenso espacio central, sin columnas, estaba ocupado por representaciones de los dioses ocupando sus lugares relativos, correspondientes a la distribución estelar. A su alrededor se agrupaban los fieles respectivos. Debido a lo sagrado del lugar, dondequiera que una ceremonia fuese celebrada, una opacidad descendía sobre esa parte del templo, de manera que todo eran siluetas grises y resultaba muy difícil fijar la vista en ellas. Al mismo tiempo, para los fieles congregados alrededor de su estatua de Dios, era como si ocuparan el centro del templo, y todo lo demás se desvaneciera...
Arnoldo, Lucrecio y Horacio, se encaminan hacia la prominente y oronda estatua de Nudor.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Sentimientos de Rotunda

Había guiado a sus compañeros en el duro camino que supuso la salida de la fortaleza Frandor, primero bajando por la orilla del río (hacia el oeste), justo en la frontera entre Fangaeria y Los Protectorados Gnomos, hasta que llegaron a la unión de este con el Grulla Infinita, el cual empezaron a remontar (al sudoeste),cruzaron los protectorados gnomos moviéndose por el valle que el grulla Infinita trazo a través de las Montañas Praxter, les rodeaban picos donde reinaban las nieves eternas y de las que bajaba un frío terrible que les helaba los huesos todas las mañanas, casi sin darse cuenta subieron muchos metros sobre el nivel del mar, hasta llegar al altiplano desértico que separa los protectorados de Los Clanes Enanos (sureste) y La Liga Orca del Sur (al noroeste), hasta llegar al reino de Takitia (al sur), donde encontraron, de nuevo tierra de humanos, y encima de una cultura muy semejante a la de Fangaeria, famosa por su magnifico vino de hielo, el cual disfrutaron bien a gusto cuando entraron a la posada...

Durante todo el camino, Rotunda se sentía inspirada, logró conducir al grupo por todos estos sitios, logrando esquivar los enfrentamientos con las distintas patrullas fronterizas y evitando desagradables encontronazos con las peligrosas criaturas que habitan estos lugares, sentía como si algo la aconsejara al hacerlo, soñaba con su madre, con todo lo que le habían contado de su nacimiento y de todo lo que se había logrado averiguar sobre el mal nacido de su padre, una simple descripción física hecha por su madre entre lágrimas y muy pocos detalles más, pero Rotunda estaba convencida de que esta vez su intuición la estaba guiando hacia el origen del bastardo de su padre, si por un casual diese con él pensaba en hacerle daño, mucho daño...

Pero cuando llegaron a la Posada, perdió esa intuición que la impulsaba, simplemente desapareció y se sintió perdida. Entró en una depresión profunda que hacía que todo lo que le rodeaba le importara una mierda, se sentía fuera de la realidad, todo sucedía sin que ella pudiese tomar parte ni tan siquiera opinar, no lograba reaccionar ante ningún estimulo externo, y esta sensación continuó hasta que abandonaron la posada camino a Jonid. Allí por fin se sintió libre de la carga psicológica, no recuperó la inspiración que tan alerta la mantuvo en aquella larga travesía por las ciclópeas montañas, pero ahora sabía que era muy buena en su trabajo de guiar a su grupo, se sentía capaz de cualquier cosa y quería demostrárselo a sus compañeros…

jueves, 11 de septiembre de 2008

Arnoldo y Rotunda Tundra

-Vaya vaya, tiene usted boca. ¡Y sabe hablar!
-Pues bien, antes de que me despida para ir a lo mío, sepa que vamos en busca de la olla de Davieso el gnomo por interés propio, puesto que en ella se encuentra la mercancía que nos ha "vendido" el señor Abdel. Se trata, según todas mis sospechas, de un contenedor de enormísima capacidad, algo mágico ¿mmmh?. El hecho de que el señor Davieso y el Plutarca del oasis tengan un interés parejo al nuestro en su recuperación, se debe a que la olla es un almacén de cosas interesantes que guardaba el gnomo a mucha y variada clientela. El plutarca actúa como representante de los que han puesto un pleito a Davieso por perder sus cosas ¿comprende querida?, el caso es que nos suvbencionan el viaje graciosamente y nosotros les resolvemos la papeleta ¿mmmmh?. O por lo menos se lo han subvencionado a estos dos, que han estado de lo más listo con la cacho de lista de equipaje que le han sacado a Davieso. No se si estaremos a tiempo de hacer lo propio, pero me temo mucho que ya no. Bueno, querida, vaya a dar una vueltecilla por ahí, busque, busque. Yo voy a ver si le puedo endilgar a Davieso lo de la multa, Nudor sabe que tiene más dineros que nosotros, vamos Lucrecio. Lucrecio asiente con la cabeza mientras dice -NO. Seguidamente echa a caminar tras él. Detrás de Lucrecio marcha Horacio casi a tientas meneando la cabezota pensativamente.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

¿dulce despertar?

Hola a todos!! Perdonar mi ausencia, pero como sabéis los que habéis viajado conmigo, de vez en cuando me ausento de cuerpo presente… (¡Me cago en mi padre!, ese bastardo, ojala viva lo suficiente para encontrarlo y empalarlo, a ver si así dejo de tener estas pesadillas que no me dejan vivir…).

- al oído de Arnaldo Paje:
Supongo que si estamos aquí es porque hemos aceptado una de las dos ofertas que había para recuperar… ¿una olla?.. ¡Os advierto que tarde o temprano tendréis que explicarme que significa todo esto!, ¿que es eso tan especial de la olla?, ¿Qué carajo tiene que ver con nosotros? y para quien trabajamos… por cierto, veo que Lucrecio y Horacio están mas que bien surtidos de equipo…
¡¡¡Me cago en mi padre!!!...
¡QUIERO EL MIO!... si es que estoy todavía a tiempo de pedirlo…

Os comento que el camino que sale de ahí, si, justo ahí, el que va hacia el sur lleva hasta el puerto, eso si, hay que pasar por delante de los desagües del alcantarillado, te hartas de pisar mierdas y ratas!!!…, hay un buque grande que están descargando y varios almacenes…

La ciudad se ve bien defendida… ¿que amenazas tiene cerca para verse tan en peligro?

Por la Mañana

Arnoldo se despereza tras sus rezos matinales, son los primeros segmentos del sol menor. En las partes superiores de las cárcavas que circundan Jonid se refleja su luz rosácea, las grullas comienzan a hacer ruido de veras, el resto de la garganta sigue en sombras. Los pescadores se han levantado temprano y rebullen por los márgenes del río en la penumbra mañanera abriendo las trampas de cangrejos. Los pastores hace rato que han salido. De la isla de la Escuela de Lucha llegan los primeros sonidos de las espadas de entrenamiento, aderezadas con órdenes secas de los instructores. Bueno, que llega un nuevo día.
Nuestro líder mira al enano mientras estudia sus libros del Arte, Lucrecio y Rotunda hacen la guardia y Horacio todavía plañe a Luvia con voz queda, balanceándose adelante y atrás. Abdel también lee. Nadie se ha decidido a comer todavía. Arnoldo reflexiona sobre los acontecimientos del día anterior:

¡Nos pusieron una multa!. Ocurrió durante la selección de los empleados. En la cola de los cuidadores de mulas va y se cuela un señor muy serio, con pintas de campesino, es cierto, pero con la cabeza nimbada de canas limpias y sedosas y una ropa de muy buena calidad para ser un vulgar cuidamulas. Nadie le hace mucho caso y él tampoco dice nada, se pone al final de la cola. Observa el proceso de selección de Rotunda con aprecio de conocedor, hasta se puede observar algún gruñido de aprecio ante el trabajo de la chica. Después, se acerca a nuestro líder y le larga con voz seca pero clara:
"señor, me llamo Intricantus, encargado de Recaudación y Multas del Plutarcado de Economías. Me temo que debo informarle que su compañía ha vulnerado las leyes de nuestra ciudad por contratar empleados sin permiso de los gremios. Le informo que debió pagar una tasa de una pieza de oro por persona contratada y mes de contrato o fracción, además, debió dejar una fianza de cincuenta piezas por empleado cuyo trabajo tenga visos de peligrosidad, para la viuda, entierro, heridas y demás y una copia de su contrato en el gremio que corresponda. Ahora deberá pagar la multa correspondiente, que es de treinta piezas de oro por infracción, o sea, noventa, y deberá hacerlo a lo largo del día de mañana. ¿Puedo preguntar su nombre?, ¿a qué han venido aquí, si puede saberse?, ¿son una compañía aventurera debidamente registrada?..."

Mientras Arnoldo reflexiona todo el mundo ha ido terminando sus labores mañaneras, llama la atención la voz ronca de un tipo singular, vestido con una pelliza tosca de cuero casco de bronce y botas de clavos. Parece lleno de abalorios y va armado. Está hablando con el guardia de la puerta y tiene una de esas voces que no pueden dejar de oirse a pesar de intentar hablar bajito, por su sonoridad.
La gran explanada se llena de ruidos, se van formando las colas a la puerta, advertido todo el mundo por el extraño madrugador de que han abierto. La compañía de teatro empieza a ensayar sobre la marcha. Al campamento de la Nueva Compañía Aventurera han llegado cuatro soldados de la ciudad, con una librea muy bonita (una grulla). Los sigue Intricantus, el inspector.

Arnoldo ultima sus instrucciónes al grupo:
-Abdel, usted se queda con los empleados cuidando del campamento, trátelos con dulzura, por favor. Señorita Tundra y Señor Avieso, es menester encontrar a la señorita Ainara. Una labor de la mayor importancia. No olviden que la civilización está podrida por su base y ha podido ser pasto de ladrones o bandidos. Intenten encontrar pistas en la posada del Extraño misterioso.
Lucrecio, Horacio y yo iremos con estos señores a cumplimentar las formalidades de rigor, luego iremos a nuestros templos respectivos a ver si se sabe algo del Extraño o de la pequeñina. Nos veremos al medio día. Señores, sigan mis instrucciones, pero no dejen de improvisar si creen que sirven al bién común. Buenos días.

martes, 9 de septiembre de 2008

CANCIÓN DE MARCHA

Un, dos, un, dos, con brío, pero a paso desigual van marchando por la Gran Carretera los "mensajeros sagrados". Como siempre que marchan, cantan su canción:

Los vaamosa plastaar
los vaamosa ma chacaar
vana lloriqueaaar
consangen la nariiiz

RUN TARRUN TARRUN TARRUN

Nosva mosaa llenaaaar
deorolos bolsiiiillooos
los vaamosaa dejaaar
colgaos deloos güeviiillooos

RUN PATUM PATAM PATUM PARRUM PATUM PATAM

Losvamosama chacaar
losvamosa des trozaar
losvaamosa meter
unpa lopor el cuuulooo

RAN PATAPLAN RUN RUN POM POM PORRRRROM PORRRRRROM

Nosvaamosa llevaar
laoollade Davieso
y se vana quedaaar
comiendoseee los mooocooooos

RUN RUN RUN PATAPUN RUN RUN

Acompañan dos mozos al tambor, escogidos por su sentido del ritmo sencillo pero solvente, tambien per su cualidad de acompañantes en las noches frías. Se llaman Mor y Bol.
La horda se compone de unos treinta machos con las hembras de rigor, doce. Además llevan a sus patriarcas, tres ancianos con muy malas pulgas, correosos como el que más y con pintas de poder darle una paliza a cualquiera de sus subordinados. Los treinta soldados portan espadas cortas y arcos de caza menor, grandes pellizas de cuero mal curtido, pero grueso, botas con clavos, cascos de bronce, grandes mochilones con toda la impedimenta. Todo el que se precie va tatuado con signos de su condición dentro de la manada, aunque parece que los rangos son laxos e intercambiables, con una flexibilidad nacida del que se la pueda ganar a golpes. Las hembras van armadas con cuchillos y vestidas con las mismas pellizas de cuero, pero teñidas en varios colores chillones y mal combinados. De cuatro en cuatro, llevan a sus patriarcas en unas andas sencillas pero sólidas, sus jefes les sueltan exabruptos, golpes o requiebros groseros de vez en cuando, aunque lo hacen con un deje de teatro que lo hace parecer parte de un protocolo de lo más normal.
Han marchado por la noche, y ahora se disponen a pasar el día en la última loma, antes del descenso hacia el Grulla Infinita en su encuentro con la Hermana menor. Sale el primero de los soles, y ya están acampados, solo se puede ver a los vigías, y a una figura solitaria, uno de los jefes cubierto con una capa, que desciende por las curvas y meandros de la carretera, hacia Jonid.

Dos plazas de aspirante a héroe. Requiere Formación Profesional de Portaantorchas

Rotunda, Rotundita - susurra Estólido al enorme trasero sin poder evitar una mirada lasciva que borra inmediatamente cuando ella se gira mirándole desde inalcanzable altitud - tú...te acuerdas de mi problemilla ¿verdad?...

Ella junta sus enormes manos al lado de su rostro, y lo inclina cerrando los ojos - no, ese no, no me lo recuerdes...el de los...- señala con la cabeza hacia una de las colas, donde pululan montando escándalo algunos gnomianos, traga saliva-...esos.

No se te ocurrirá escoger uno de...esos. Ya sabes cómo me pongo cuando están por ahí cerca, me salen sarpullidos y ni los mejores aceites me los curan, por no hablar de los temblores y de...bueno, de lo otro, tú ya me entiendes. Anda Rotundita, se buenecita y no tortures a este pobre enano - implora poniendo la mueca más lastimosa de la que es capaz, mientras una baba, transparente pero densa, resbala por su barba.

Resuelto ese asunto, se acerca a Abdel, que parece como siempre que está en su mundo. Sonoro silbido con la lengua, para obtener su atención - Te pones en la cola y me mandas a todos los...esos... - nuevo gesto hacia la cola - a tomar viento fresco de las montañas, que no se me acerque ni uno. Serás capaz de hacer algo tan sencillo, ¿verdad? - lo mira con desconfianza, por supuesto de abajo a arriba - no es que no me ofrezca garantías tu comportamiento, no me entiendas mal, pero a veces eres demasiado...blandengue, confiado, bobalicón. Ya sabes que te lo digo desde el cariño, pero te traerá problemas...en fin, a lo nuestro - dando por terminada la conversación, ha llegado el momento de comenzar las pruebas.

Aspirantes a portaantorchas, escuchadme - grazna hacia la mal organizada hilera - esto no es sólo un oficio, no sois vulgares muleros, por el amor del dios que más os complazca. Sois...héroes. Exige vocación y sacrificio, dedicación y esfuerzo - más saliva salta de sus labios a medida que el discurso sube de tono - Si me dais eso, eso solamente, la recompensa estará más allá de todas las expectativas que hayáis albergado alguna vez en vuestros miserables corazones durante toda esa patética vida, que sólo dos elegidos están a punto de dejar atrás - sonora respiración tomando aliento, frase demasiado larga, ritmo, ritmo, recuerda el ritmo -...volveréis ricos y famosos, tendréis todo lo que unos infelices como vosotros puedan desear!! - pausa dramática, examina a su público, que parece ahora prestarle algo más de atención, sin duda debido a lo excesivo de sus gritos y a los salivazos que va repartiendo aquí y allá. Las miradas bovinas le indican que hay que ir al grano, no parecen estar a la altura de su magistral retórica.

Bien, primera prueba. Aquí todos en fila. He dicho aquí!. Habilidades físicas. Consiste en ir corriendo alrededor del campamento, dar dos vueltas y regresar a este punto, cargados con una de esas piedras - señalando un montón de rocas arenosas de las que se usan para sujetar los vientos de las tiendas - preparados, listos...ya!!- da la señal con una palmada, resuena un fuerte estallido como el de un trueno venido de ninguna parte, y los que no se quedan mirando estúpidamente al cielo buscando alguna nube por lo demás inexistente salen en estampida para coger las piedras más pequeñas.

Se alejan, unos a la carrera, otros renqueantes por el peso - Esto está hecho, Señor Abdel - sonríe satisfecho - me manda usted a los dos que lleguen últimos a firmar el contrato con Horacio, moneda de oro cada dos días será más que suficiente, pero que se lea moneda de oro en el contrato, eso es importante...días completos, se entiende, redondeando hacia abajo.

¿Cómo que por qué los dos últimos?...Porque no son tan listos como para coger una piedra pequeña o hacer trampas; o no se ha fijado que pueden atajar casi la mitad del camino, no hay nadie vigilando. A nadie le interesa un sirviente inteligente, sólo trae problemas. Además, casi seguro que serán los más lentos, a la hora de huir un portaantorchas lento al que dejar atrás siempre constituye una ventaja, créame. Los sirvientes ideales, se lo digo yo, fieles como los que más...

sábado, 6 de septiembre de 2008

EN EL MERCADO

¡Bah!, así no serían capaces de encontrar un troll en un descampado, ni aunque pisaran sus mocos. Claro, que eso quizá no sea del todo malo para mí...
Este mercado está muy animadillo. Me recuerda al de aquella ciudad del norte, jijiiji..npobres...Salí de allí con los bolsillos bien llenos. Me pregunto que sería de aquel pobre que se cruzó en mi camino. La señora pensó que fue él, el que le dio el cachetito en el culo, ¡pero es que él se lo buscó...! ¿A quien se le ocurre empujarme, justo en la parte mas delicada de mi trabajo? La próxima vez, que tenga más cuidado y mire por donde va. No me gusta que me atropellen en pleno vuelo. Aunque no se me vea, tengo derecho a que se respete mi espacio vital...Jijjijii, y el pobre, encima de llevarse el bofetón de la señora del hermosa pandero, fue acusado de robarle la bolsa de las monedas. Me dio mucha pena...y como eso no le debió de parecer bastante, se puso a gritar, jurar y perjurar que la bolsa salió volando sola. Que él la había visto con sus ojitos...¡En fin...! Mejor no pensar en ello, y centrarme en lo que me ocupa.
¡Pero bueno...! ¡Si es mi viejo amigo Arsenpin "el dedos". Este siempre anda enterado de todo. Tiene un montón de amigos y ninguno bueno. ¿Sabrá algo? ¿Y que hace aquí? Está muy lejos de su zona. Mejor que no me vea. Quiero averiguar que es lo que sabe y que se trae entre manos. Si tiene algo que ver con el dichoso caldero y la posada, estupendo....y si no, seguro que podré obtener alguna beca para el viaje. ¡Me está saliendo por un pico..!

El asuntillo trae cola

A la voz de Lucrecio se han revolucionado los de la compañía de teatro. Primero un súbito silencio, luego aplauden a la potencia bucal socarronamente. Arnoldo se sitúa como puede en un lugar más o menos alto (con su séquito de semiogros).

-¡Vigilen las cosas que no se las lleven los ladrones!, ¿no ha aparecido la pequeñina?, oh Nudor, qué preocupación-. Mientras, se va untando la cara con harina y agua. -Arnoldo, ¿por qué te limpias la cara con tanto esmero?- pregunta Lucrecio.
-¡¿Por qué, pregunta usted?!, sepa que soy invisible por obligación, no puedo revertirlo. Digo yo que tendremos que mostrar a los candidatos el rostro de su posible líder ¿mmh?

Algunos curiosos se van reuniendo alrededor de la Nueva Compañía Aventurera y preguntan cuál es la misión.
-Hemos de recuperar la olla de Davieso el Gnomo, que la han robado. Están diciendo Avieso y Rotunda, -¡Ustedes dos, silencio, por favor, algo de discrección!-, dice Arnoldo. Pero la voz ya se ha corrido rápidamente.

Ya se han formado dos colas, con la colaboración de Rotunda y Avieso. Abdel vigila el equipaje. Una la forman medianos y gnomianos en su mayor parte, tres y cuatro respectivamente y luego algunos humanos sin mucha convicción. (Avieso parece muy nervioso, y no dirige la palabra a los gnomianos.) En la otra se van juntando algunos mozalbetes y un señor muy serio, tienen pinta de campesinos o pastores.

En un aparte Arnoldo dice a Rotunda: -ponga usted a los muleros a ensillar y desensillar las mulas, y mire a ver cómo se comportan los animales, y si están cómodos después. Si alguno vale ofreceremos hasta una moneda de plata diaria más manutención y equipo. Lucrecio, diga usted a Horacio que no vaya preparando dos contratos por escrito. Señor Avieso, hagame el favor de ir probando a los candidatos a portaantorchas, pues les van a atender a usted y al señor Abdel. Tienen autorización para ofrecer hasta una moneda de oro por día, dado el riesgo que se les exige, luego manutención, etc etc, también un entierro digno si es que le pasara algo, por supuesto.

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